sábado, septiembre 29, 2007

Casi al final de túnel

Siempre es lo mismo, nunca cambia, pareciera que es un reglamento, una ley, un mandamiento. Nunca falla.

Toda mi vida he intentado hacer lo que me piden, al principio era por ignorancia, después porque pensaba que tenían razón, ahora que ya he pasado más de dos décadas en lo mismo me doy cuenta que todo es una negociación, un vil y sucio trueque (o al menos eso parece). Esa edad cuando ya dejaste de ser adolescente pero aún no eres adulto, ¿cómo se llama? No conozco el término correcto, es más, no tengo idea si existe dicho término.

A los 5 años me daban una nalgada por decir/hacer algo incorrecto y así aprendía: "Eso estuvo mal". Después de los 12 años era yo tan bien portado que pareciera que fui hecho a molde. Ciertamente comencé a experimentar un roce con la realidad y poco a poco descubría que el mundo no se componía solamente de lo que me enseñaban en casa. Me puse mi primera borrachera a los 15 años con tequila en casa de un vecino, di mi primer beso también por esos años, me emocionaba al ver a las chavas mayores y hacía pendejadas como bajarme los calzones y enseñar las nalgas a los automovilístas mientras viajaba en el camión de la escuela. Mis padres desconocen todos estos datos (se los imaginan pero no lo saben con certeza). Si, hice tonterías que hacen los chavos de esa edad pero nunca dejé de poner atención en la escuela (mi única responsabilidad en ese momento).

Terminé la preparatoria y para mi familia seguía siendo el hijo perfecto: buen promedio en la escuela, no fuma, no toma (la neta es que si pero muy tranquilo), no está metido en drogas, no se pelea, practica deporte, le gusta la lectura, los maestros hablan bien de él, tiene buenos amigos, comenzará sus estudios universitarios, etc etc. Hace ya 3 años desde entonces, 3 años en los que he sido bombardeado con ideas, filosofías, imágenes y pensamientos que me han abierto los ojos a la cruel realidad.

Hoy tengo 22 años, a menos de año y medio de terminar mi carrera, gozo de salud, de bienes materiales considerables, no me meto en problemas, nadie me ha demandado por nada, no he terminado en prisión, no le debo dinero a nadie. Y sin embargo, que vacío me siento por dentro. Es como haberse esforzado tanto por algo y al final darte cuenta que ese algo no es lo que necesitas, no es lo que quieres. Supongo que es normal, que todos pasan por este sentimiento (desconozco el término, nuevamente), que todos se sienten desesperados y tristes, decepcionados y confundidos.

Comencé diciendo que llevo toda mi vida haciendo lo que me piden. En un inicio por ignorancia, después por confianza, ahora lo hago por negociar. Cada vez está más cerca el momento en que me iré de esta casa para vivir a mis expensas, bajo mi reglamento, mi ley, mi mandamiento. Cada día que pasa pienso más en ese momento, cuando tome todo lo que me han dado, empezando por la educación, y lo usaré para comenzar mi vida, la buena, la que realmente me pertenece, la que escribiré con mi nombre, en mi historia y no en la historia de ellos. Cada día que pasa es uno menos para que me enfrente a la realidad, yo sólo, sin quien me diga qué hacer o cómo hacerlo, el momento de la verdad cuando los que no son adolescentes ni adultos se convierten en hombres.

¿Egoísta? ¿Ingrato? ¿Malagradecido? Sin duda, no lo niego, por eso dije que en este momento todo es negociación, atrás quedó la ignorancia y la confianza. Si lo que necesito hacer para obtener techo, comida y educación es aguantar vara, que así sea. Serán múchos días y meses díficiles, de constantes choques entre los mandatarios y el "beneficiado/afectado", pero al final se encuentra la luz. Tal vez, después de todo, tanto esfuerzo si sirva para algo, solo es cosa de llegar al final del túnel y descubrirlo.

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