miércoles, abril 22, 2009

Escoria

Ingeniería Civil es una profesión muy bonita, entretenida, reta tu mente, te desafía en todo tipo de aspectos y en ocasiones te lleva al límite de tus capacidades y habilidades. Hace 5 años que estaba en el último semestre de la preparatoria no tenía idea de lo que me esperaba cuando hice el examen para Ingeniería Civil, ciertamente la decisión fue tan banal como precipitada. Y a pesar de todo no me arrepiento de haberlo hecho, no me imagino siendo otra cosa (tal vez bombero o astronauta pero eso es como de la primaria).

En general he gozado de los beneficios de vivir en una casa donde nunca ha hecho falta comida, agua, gas o ropa; donde la situación económica no es lo máximo pero me ha permitido disfrutar de bienes como televisión, teléfono, internet, automóvil, etc. Por eso la manera en que distingo la vida es diferente a la de muchos otros mexicanos que: a) gozan de muchos más bienes y servicios que yo, o b) no han tenido la fortuna que he tenido y viven con servicios mínimos.

Siempre lo he sabido, hasta eso me considero una persona bastante centrada, por eso cada día de mi vida trato de ser sencillo y respetuoso, trato de aprender de las demás personas las cosas buenas y cuando me encuentro con algo que me parece incorrecto, lo desecho. Uno anda por la vida y se encuentra con todo tipo de personas, todo tipo de actitudes y comentarios; considero que todos tenemos derecho a dar una opinión, un punto de vista, tan válido y tan respetable como el de la persona de junto.

Uno sabe que la vida no es exactamente rosa, hay maldad y personas de corazón muy oscuro, pero ¿por qué, de todas las profesiones en el mundo, de todos los oficios existentes, de todos los universos paralelos conocidos, tenía que ser en Ingeniería Civil donde se concentrara toda esa escoria de la humanidad?

En estos últimos meses, desde que comencé a trabajar, me he encontrado con muchas personas que lo único de lo que pueden hablar es de inconformismo con la vida. Está bien, todos nos sentimo agobiados de vez en cuando, todos pasamos por momentos de desesperación y enojo, pero estas personas van más allá. En su manera de hablar, la mirada, el comentario dirigido, todo denota un grado de resentimiento alto, tan alto que incomoda y enferma. Es un sentimiento que cada día los degenera más y más hasta convertirse en algo peor que escoria; si esto fuera Tierra Media, diría que el ámbito de Ingeniería Civil está lleno de Gollums.

Los hay que son descarados y echan pestes a diestra y siniestra, esos son más habladores que nada, pero de los que hay que preocuparse son de los calladitos y mustios que en cualquier momento te das la vuelta y te clavan una daga directo en el omóplato.

En el poco tiempo que llevo de convivir con estos seres inmundos me he dado cuenta que, en la mayoría de los casos, la inconformidad y resentimiento que presentan tiene su origen en la raíz de todos los males. No, no me refiero a aquella manzana que a fe ciega Adán acepto de manos de Eva, me refiero al motivo por el cual las personas son capaces de matar a su propia madre, la razón por la cual son capaces de traicionar a su mejor amigo: el dinero, el sucio y cochino dinero.

Repito, la verdad es que he gozado del beneficio de nunca sufrir por hambre o alguna necesidad básica de supervivencia, tal vez ellos sí, tal vez no. Lo único que me cabrea es que sin importar cuál sea la razón, en lugar de desperdiciar esfuerzos en buscar responsables deberían esforzarse en mejorar su situación. No es tan fácil como suena pero quiero creer que es posible; aunque al final somos producto del sistema y la cultura manipulada del pueblo mexicano.

Vive y deja vivir

El dinero es un asco y la gente que vive por/para el dinero también. Finalmente nos tocó vivir en este mundo capitalista, que sus ventajas tendrá, aún así no es posible que permitamos que sea ese sistema el que nos enferme y nos corrompa hasta desconocernos y agredir al prójimo.

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