viernes, octubre 08, 2010

IELTS

Me encuentro en trámites para estudiar una maestría en la Universidad Tecnológica de Delft, en Holanda. Parte de los requisitos para la admisión es cumplir con cierto nivel de inglés y se puede presentar el resultado del TOEFL (americano) o del IELTS (británico) como prueba de conocimiento. Ya fuera 90 en el TOEFL o 6.5 en el IELTS, este era un paso importante en pos de conseguir la maestría.

Decidí presentar el IELTS pues consideré que era un examen más amigable y menos complicado (o cansado). La fecha del examen fue Sábado 25 de Septiembre y los resultados me los entregarían 13 días después, dígase hoy.

La verdad siempre he tenido problemas con los exámenes de inglés. En la primaria fue el PET, al acabar la secundaria fue el FCE, durante la prepa y la universidad presenté en el TOEFL como requisito para graduarme. Ahora fue turno del IELTS y las complicaciones fueron las mismas. Como dijo La Ardilla: "por alguna razón el día del examen el tiempo pasa más rápido" y es completamente cierto.

Con todo lo que había practicado, los ejercicios resueltos y los exámenes de prueba aplicados, estaba seguro que podría conseguir un buen puntaje. La Nutria me apoyaba y sentía toda la seguridad de que conseguiría un 7.5 o incluso un 8. Triste realidad que el día del examen salí con los ánimos muy abajo y el amargo sabor a decepción después de una prueba muy, muy difícil.

Las lecturas parecían más largas y el tiempo se acortaba, el eco del salón provocaba que la grabación no se escuchara con claridad, y todas las ideas para escribir un buen ensayo se fueron de vacaciones mientras yo estaba al borde de una crisis. El examen oral lo presenté el lunes siguiente y tampoco fue mi mejor trabajo. Con los ánimos por el suelo contesté todo lo que me preguntaron, traté de seguir todos los consejos que me dieron y en menos de 20 minutos ya estaba fuera de ahí.

Y finalmente, pasaron los 13 días y debía revisar mis resultados.

Pinche cagón

Esta noche me ahogaré en alcohol.

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